Dijo Charles Bukowski que ” la diferencia entre una democracia y una dictadura consiste en que en la democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes”. Una vez que unas cosméticas elecciones presidenciales proclamaron vencedor al nuevo héroe nacional, Abdel Fattah Al-Sisi, Egipto bien puede definirse a sí mismo como democracia, una en la que no obstante las órdenes ya tenían que ser obedecidas antes de las urnas, y ello en un entorno de completa arbitrariedad. El golpe de estado del 3 de julio de 2013, seguido por las masacres del pasado mes de agosto, llevó a muchos a hablar de un retorno a la casilla de salida, esta última representada por la Plaza Tahrir que un puñado de jóvenes revolucionarios decidieron ocupar el 25 de enero de 2011, sentando las bases para una Revolución que inspiraría a jóvenes y no tan jóvenes a lo largo y ancho del planeta. Precisamente de Ucrania, un país en donde millones de idealistas nos han vuelto a recordar el peso de los valores y pr...
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