Hace tres meses Binyamin Netanyahu intentó convocar elecciones legislativas anticipadas, henchido de orgullo por la ‘Ley Nacional’ que pretendía ver aprobada y convencido de que sus ciudadanos reconocerían los esfuerzos que el Primer Ministro estaba llevando a cabo en pos de su bienestar y paz futuros, libres de árabes e incluso palestinos incómodos. Hoy por hoy, Bibi no parece tan satisfecho ni confiado. Las últimas encuestas sugieren que Isaac Herzog, líder del partido laborista -hoy mas al centro que a la izquierda del espectro político- en la alianza llamada ‘Unión Sionista’ con Tzipi Livni, está tomando un enorme impulso. A pesar de ello, también nos informan de que una quinta parte de los votantes se declaran aún indecisos. Algo en lo que coinciden sondeos y expertos es que cada vez más israelíes se declaran partidarios del ‘cualquiera antes que Bibi’.
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